- Víctor Solorio Reyes presentó en la FUL 2015 el título con el que ganó el concurso de novela negra “Una vuelta de tuerca” con “Artillería Nocaut”, un volumen de 192 páginas en las que cuenta las peripecias del policía Eleuterio Marto para desentrañar la muerte de su compadre Agustín Correa y las implicaciones de miembros del gobierno, del ejército y de la alta empresa
| Artillería Nocaut”, es un volumen de 192 páginas que ganó el ambicionado concurso “Una vuelta de tuerca”, convocado por el Instituto Queretano de Cultura de Novela Negra en 2014. |
Un joven de 27 años, diseñador metido a escritor “porque escribir es un imperativo insoslayable”, subió al ring los símbolos de la violencia a través de una narración detectivesca que ganó el ambicionado concurso “Una vuelta de tuerca”, convocado por el Instituto Queretano de Cultura de Novela Negra en 2014; por eso su presentación en la 28ª Feria Universitaria del Libro (FUL 2015) cobró notoriedad porque, además, desglosa cómo el poder político, empresarial y criminal se colude para hacer aparecer algunos muertos anónimos en parajes insospechados.
En la narración de Víctor Solorio Reyes, ocurrida en un ambiente posible en cualquier latitud, pero escrita y nutrida por la realidad de su natal Michoacán, se descifra una realidad elevada a ficción que conoció la luz bajo el título de “Artillería Nocaut”, volumen de 192 páginas en las que un boxeador ex militar, Eleuterio Marto, desentraña los porqués de la aparición del cadáver de su compadre con visibles huellas de tortura y un balazo en un ojo, arrojado en un basurero y sólo puede identificarse por un tatuaje en un brazo con el paradójico nombre de “Esperanza”.
“Es nuestra ‘neta’, la realidad en la que vivimos que influye definitivamente en la literatura, pero no creo que deba ser registro puntual de esos aconteceres, eso lo va a hacer alguien más, historiadores, periodistas, no sé; pero si es parte de la realidad en que nos movemos. No es literatura del narco, sino una fracción de nuestra situación vivida como escritores de este género, no es sólo un lugar común, es nuestra realidad común”, apunta Solorio








