lunes, 4 de mayo de 2015
domingo, 3 de mayo de 2015
Más preguntas que respuestas de Rubido
Eduardo Ibarra Aguirre
Los oportunos mensajes
oficiales vía Twitter sobre la muy agresiva y bien coordinada reacción del
llamado cártel Jalisco Nueva Generación, justo el Día del Trabajo, por la
presencia de un helicóptero del Ejército en Autlán, con saldo de tres militares
muertos, tres desaparecidos y 10 soldados y dos policías lesionados, así como
tres presuntos delincuentes abatidos y 19 desaparecidos; dejaron más preguntas
y dudas que certezas entre un circulo rojo que no por estar de vacaciones deja
de demandar más información y rendición de cuentas de parte de los que forman
el gabinete de Seguridad Nacional.
Monte Alejandro
Rubido compareció, es un decir, ante los colegas de la fuente para leerles 13 horas
después de los violentos sucesos que involucraron al 20 por cientos de los
municipios de Jalisco –y varios de
Colima, Guanajuato, Michoacán y Aguascalientes–, un texto en el que anunció que el compromiso del titular del Ejecutivo
federal será cumplido: desarticular al poderoso corporativo criminal, sobre
todo después de los golpes propinados a La Familia, Beltrán Leyva, Guerreros
Unidos y otros.
Por razones que
estos señores –impecablemente uniformados y
sin que un solo cabello esté fuera de su lugar–, no se molestan en informar es que persisten en la muy antigua lógica de
debilitar hasta la desarticulación a bandas del crimen organizado mientras
otras terminan fortaleciéndose, como el caso de Nueva Generación.
ANDREA STAVENHAGEN: NACIDA PARA MIRAR
* Jurado del FINI 2015 en el género de video documental, ha sido una gran impulsora de la actualización profesional para jóvenes productores de México y Latinoamérica
Pachuca de Soto, Hgo. México., a 3 de mayo de 2015
Descendiente de antropólogos judíos expulsados de la Alemania nazi, Andrea Stavenhagen Vargas abrevó en el seno familiar desde su muy temprana infancia la inclinación al arte y la cultura, al vestigio histórico así como el respeto ante cualquier signo o señal del ser humano en su paso por el mundo, el amor a las colecciones y al registro de los hechos. El cine se le reveló como la suma de todas las artes.
Su padre, Rodolfo Stavenhagen llegó a México en 1940, con 8 años de edad encima y con las huellas del exilio como equipaje. Al abuelo de Andrea y padre de Rodolfo le encantaba todo lo relacionado con América y con el arte precolombino así que se dedicó a formar una extensa colección de arte precortesiano a partir de su llegada a nuestra nación, misma que puede apreciarse en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM, bajo el título de “Colección Stavenhagen”.
Andrea y sus hermanos, pues, crecieron en un ambiente rico en historia, en curiosidad por las humanidades y con el ojo sensible a la pintura, la fotografía, el cine, la arquitectura y la escultura, mientras sus oídos también aprendían la sonoridad de las letras y la magia de la música. Recibieron el entrenamiento propicio para valorar lo que la cultura les proveía
La madre, María Eugenia Vargas, también antropóloga, influyó además en inculcar a la familia una preocupación por lo social, una educación en la que quedó fijo en los Stavenhagen que “no se puede andar por ahí solamente en uno mismo, sino que todos nos debemos a la comunidad alrededor, que por el sólo hecho de ser ciudadano se le debe algo”.
La joven Stavenhagen, gracias a la oportunidad de viajar de forma constante por las ocupaciones de su padre como sociólogo —por sus continuas colaboraciones para la ONU—, consiguió tener contacto con otros países y otros modos de ser, lo que también enriqueció su formación.
Andrea Stavenhagen, como era previsible, escogió para su desarrollo profesional una disciplina de las humanidades: Estudió Historia en la UNAM y comenzó su trayectoria profesional en el ámbito de la promoción y difusión cinematográfica al colaborar en la Dirección de Producción de Cortometraje del IMCINE, donde aprendió desde recortar un negativo hasta ocupar posteriormente la Subdirección de Investigación y Divulgación del Centro de Capacitación Cinematográfica, donde se entrenó paso a paso para reconocer los valores estéticos, políticos y sociales del arte nacido en siglo XX: el cine.
“Ver cine es mi trabajo y mi pasión. Reconocer el discurso, la gramática, la fusión de todos los elementos creativos y la decisión del realizador para contar la historia es un quehacer fascinante; es arte, es historia, es pintura, es música, un todo”, asegura la jurado del V Concurso Internacional de la Imagen en el género de video documental.
En 2005 se unió al equipo de trabajo del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, a cargo del Encuentro Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica, foro que ha cobrado gran importancia para el desarrollo y financiamiento de proyectos fílmicos de Iberoamérica. Hasta agosto de 2013 fue Directora de Industria de ese festival, en el cual también coordinó varias otras actividades dirigidas a los profesionales del cine.
Desde su creación en 2005, co-dirige el “Taller Morelia Lab para Jóvenes Productores de Latinoamérica”, uno de las iniciativas más importantes de la región para la profesionalización y capacitación de productores. Cabe mencionar que el Taller Morelia LAB es de actualización profesional para jóvenes productores de México y Latinoamérica creado por el FICM en colaboración con el IMCINE y que recién el año pasado celebró su décimo aniversario.
“La” Stavenhagen, como es conocida en el medio cinematográfico y de las Artes, ha sido miembro de comités de selección y jurado en diversas muestras y festivales de cine, en los que ha puesto todo su “expertisse” en coadyuvar a la promoción, difusión, divulgación y crítica de lo mejor del cine. “Sólo se reconoce lo que se conoce y he tenido el privilegio de presenciar creaciones cinematográficas de la más alta calidad alrededor de todo el mundo. Mis conocimientos y experiencia, por lo tanto, están al servicio de los productores, directores y artistas de documentales y ficción”.
La experiencia de Stavenhagen, por eso, constituyó un pilar de credibilidad y confianza para que el Patronato de la Universidad del Estado de Hidalgo en la V Edición del Festival Internacional de la Imagen 2015, tuviera el privilegio de contar con el juicio crítico de esta experta, pues los 11 trabajos de video documental que se seleccionaron como finalistas tuvieron la buena fortuna de tenerla como espectadora y jurado avezada en mirar, contemplar y juzgar la imagen (y las ideas) mediante el dominio y conocimiento del lenguaje, la redondez de la historia y el contenido con compromiso social.
Mayor información en:
Portal del FINI
http://www.uaeh.edu.mx/fini/
FanPage
https://www.facebook.com/fini.mexico?fref=ts
Los Calderón: El desierto sin batallas
Hugo Rangel Vargas
Enamorarse resulta peligroso, más aún si ese sentimiento está teñido del oscuro color de lo prohibido. Pero enamorarse del poder deviene en la antítesis del amor: la pasión y la obcecación compulsiva que agrega éste hacia quienes extasían con él, provoca monstruosidades dignas de ser calificadas como el más elevado odio.
Carlitos, aquel niño que se atrevió a enamorarse de la madre de su amigo Jim, Mariana, se regodeaba fantaseando con ser parte de una legión árabe en aquellas batallas del desierto que tenían como escenario un patio de tierra colorada y tezontle. Símiles alterados de Carlitos y en historia paralelamente inversa a la maravillosamente narrada por José Emilio Pacheco, la familia Calderón ha mantenido una relación de amor extraña y un tanto prohibida con el poder; misma que se encuentra llena de desvaríos y arrebatos.
“¿Buscar a una niña de mi edad? Pero a mi edad nadie puede buscar a ninguna niña. Lo único que puede es enamorarse en secreto, en silencio, como yo de Mariana. Enamorarse sabiendo que todo está perdido”, confesión platónica de Carlitos que tiene el ingrediente enfermizo del poder en su par invertido representado en el ascenso calderonista a la Presidencia de la República “haiga sido como haiga sido” (sic).
Pero el poder para Calderón no se limitó al ejercicio de sus facultades como Presidente de la República, sino que avanzó más allá. En Michoacán, el experimento fallido de su guerra contra el crimen organizado, alcanzó el grado de baño de sangre, de invasión de la soberanía estatal y violación de los derechos humanos. El “amor” por el poder llevó a Felipe Calderón al estado de la utopía invertida, al terror de una larga noche.
“Te vaciaste Carlitos. Me pareció estupenda puntada. Mira que meterte a tu edad con esa tipa que es un auténtico mango, de veras que está más buena que Rita Hayworth”, así era la ligereza con la que su hermano, Héctor, tomaba el amor de Carlos hacia Mariana. A la confesión de amor hacia Mariana, prosiguió para Carlos el exilio abnegado en una nueva escuela, verdadera confesión de un amor silencioso que es el parangón opuesto a la perversión obcecada desde el poder.
Abandonado en su delirante obsesión, Felipe Calderón relanza la empresa de buscar el gobierno de Michoacán para su hermana, Luisa María. Con la evidente ausencia del líder nacional albiazul en lo que va de su campaña, de cara a muchos liderazgos de su partido que se encuentran de brazos caídos, cuando no operando para otros candidatos; la hermana de Felipe Calderón muestra un compulsivo “amor” hacia el poder, objeto de deseo que también es cortejado por Gustavo Madero, quien seguramente mira con celo la posibilidad de que su oposición al interior del PAN pueda rehacerse desde la Casa de Gobierno en Morelia.
“No volví a la escuela ni me dejaron salir a ningún lado. Fuimos a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario a donde íbamos los domingos a oír misa, hice mi primera comunión y, gracias a mis primeros viernes, seguía acumulando indulgencias”, así describía Carlitos la penitencia injusta por haberse enamorado, pese a que para él “querer a alguien no es pecado, lo único diabólico es el odio”.
Como todo “amor”, el que se profesa hacia el poder cobra penitencias y tiene sus penurias, tal como las que padeció Carlos en su silenciosa romanza con Mariana. Los Calderón, sin embargo, se han negado a enfrentarlas y han decidido mantener el protagonismo político pese al desgaste que representó el ejercicio presidencial para Felipe, y quizá su “pasión” por el poder lleve a su hermana al despropósito de la derrota electoral.
Luisa María Calderón enfrenta el delirante “amor” por el poder y en oposición a Carlitos se queda sola en un desierto sin batallas. Mientras tanto defender al amor, al verdadero sentimiento que da sentido a la vida, tal lo que Mariana provocó en el puberto Carlos, es una cuestión de sobrevivencia “por alto que esté el cielo en el mundo y por hondo que sea el mar profundo”.
Enamorarse resulta peligroso, más aún si ese sentimiento está teñido del oscuro color de lo prohibido. Pero enamorarse del poder deviene en la antítesis del amor: la pasión y la obcecación compulsiva que agrega éste hacia quienes extasían con él, provoca monstruosidades dignas de ser calificadas como el más elevado odio.
Carlitos, aquel niño que se atrevió a enamorarse de la madre de su amigo Jim, Mariana, se regodeaba fantaseando con ser parte de una legión árabe en aquellas batallas del desierto que tenían como escenario un patio de tierra colorada y tezontle. Símiles alterados de Carlitos y en historia paralelamente inversa a la maravillosamente narrada por José Emilio Pacheco, la familia Calderón ha mantenido una relación de amor extraña y un tanto prohibida con el poder; misma que se encuentra llena de desvaríos y arrebatos.
“¿Buscar a una niña de mi edad? Pero a mi edad nadie puede buscar a ninguna niña. Lo único que puede es enamorarse en secreto, en silencio, como yo de Mariana. Enamorarse sabiendo que todo está perdido”, confesión platónica de Carlitos que tiene el ingrediente enfermizo del poder en su par invertido representado en el ascenso calderonista a la Presidencia de la República “haiga sido como haiga sido” (sic).
Pero el poder para Calderón no se limitó al ejercicio de sus facultades como Presidente de la República, sino que avanzó más allá. En Michoacán, el experimento fallido de su guerra contra el crimen organizado, alcanzó el grado de baño de sangre, de invasión de la soberanía estatal y violación de los derechos humanos. El “amor” por el poder llevó a Felipe Calderón al estado de la utopía invertida, al terror de una larga noche.
“Te vaciaste Carlitos. Me pareció estupenda puntada. Mira que meterte a tu edad con esa tipa que es un auténtico mango, de veras que está más buena que Rita Hayworth”, así era la ligereza con la que su hermano, Héctor, tomaba el amor de Carlos hacia Mariana. A la confesión de amor hacia Mariana, prosiguió para Carlos el exilio abnegado en una nueva escuela, verdadera confesión de un amor silencioso que es el parangón opuesto a la perversión obcecada desde el poder.
Abandonado en su delirante obsesión, Felipe Calderón relanza la empresa de buscar el gobierno de Michoacán para su hermana, Luisa María. Con la evidente ausencia del líder nacional albiazul en lo que va de su campaña, de cara a muchos liderazgos de su partido que se encuentran de brazos caídos, cuando no operando para otros candidatos; la hermana de Felipe Calderón muestra un compulsivo “amor” hacia el poder, objeto de deseo que también es cortejado por Gustavo Madero, quien seguramente mira con celo la posibilidad de que su oposición al interior del PAN pueda rehacerse desde la Casa de Gobierno en Morelia.
“No volví a la escuela ni me dejaron salir a ningún lado. Fuimos a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario a donde íbamos los domingos a oír misa, hice mi primera comunión y, gracias a mis primeros viernes, seguía acumulando indulgencias”, así describía Carlitos la penitencia injusta por haberse enamorado, pese a que para él “querer a alguien no es pecado, lo único diabólico es el odio”.
Como todo “amor”, el que se profesa hacia el poder cobra penitencias y tiene sus penurias, tal como las que padeció Carlos en su silenciosa romanza con Mariana. Los Calderón, sin embargo, se han negado a enfrentarlas y han decidido mantener el protagonismo político pese al desgaste que representó el ejercicio presidencial para Felipe, y quizá su “pasión” por el poder lleve a su hermana al despropósito de la derrota electoral.
Luisa María Calderón enfrenta el delirante “amor” por el poder y en oposición a Carlitos se queda sola en un desierto sin batallas. Mientras tanto defender al amor, al verdadero sentimiento que da sentido a la vida, tal lo que Mariana provocó en el puberto Carlos, es una cuestión de sobrevivencia “por alto que esté el cielo en el mundo y por hondo que sea el mar profundo”.
viernes, 1 de mayo de 2015
COBERTURA AL MINUTO: PRIMERO DE MAYO_La Jornada
Bienvenidos a la cobertura al minuto de las marchas con motivo del Primero de Mayo.
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/cobertura-al-minuto-primero-de-mayo
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/cobertura-al-minuto-primero-de-mayo
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