viernes, 27 de noviembre de 2015

Madero o la invocación de los justos, una obra de sueños y pesadillas

SM Rico

Imagen de arteycultura.com.mx
Somos dueños de un futuro incierto, muchos buscamos un mundo mejor y estamos dispuestos a dar la vida por nuestros ideales, otros no tanto, pero es el camino que seguimos, el que nos llevará a un destino glorioso o fatal, y en algunos casos ambos.

Lo que se podría esperar de una obra de teatro que lleva el nombre de un personaje histórico es que se nos muestre una sucesión de hechos biográficos que de manera consecutiva retraten una etapa de su vida pública y privada. Sin embargo, en la puesta en escena dirigida por Mauricio Jiménez, se pueden ver también otros aspectos más profundos.

Madero o la invocación de los justos, nos lleva por diversos momentos de los últimos años de Francisco I Madero: desde las fuertes discusiones con su padre por su decisión de recorrer el país en busca de una democracia más justa, hasta algunos minutos posteriores a su muerte. Para tal efecto utiliza la analepsis (escena retrospectiva), para mostrarnos poco a poco la perspectiva más humana y personal del llamado “Apóstol de la democracia”.

Esta obra conecta momentos de duda y desconfianza por parte de quienes lo rodean y la seguridad del político en las decisiones que toma, y que buscan por medio de la paz y la concordia, transformar un país que se encuentra viviendo desde hace años en la barbarie, el abuso y el constante derramamiento de sangre. 

En algunos momentos aparecen escenas que nos llevan de lo simbólico a lo onírico, con un Madero atormentado por pesadillas de un futuro que se aproxima y del que no puede escapar, en otros, el enfrentamiento con personajes clave de la Revolución Mexicana.

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Foto de flickr.com (Martín Mercado)

El Congreso de la Unión ejercita sus facultades plenamente durante el periodo ordinario de sesiones, como ocurre en el Senado con la ratificación de los nombramientos de servidores públicos en concurrencia con el Poder ejecutivo, en el caso de las vacantes de ministros de la Corte

El formato de la comparecencia de los integrantes de la doble terna propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto ha sido cuestionado por legisladores de la oposición, al considerar un sesgo de inequidad con el fin de nominar al favorito.

La bancada del PRD encabezados por su coordinador, Miguel Barbosa Huerta, considera que las ternas enviadas por el Ejecutivo existen dos aspirantes –hombre y mujer– “predefinidos”, por lo que demanda un escrutinio público,  basado en una consulta abierta, donde se aireen con minucia los antecedentes de cada propuesta con sus virtudes y defectos.

De tal manera que la Comisión de Justicia encargada del proceso de nominación se convierta en comisión investigadora, de suerte que se abra un periodo de seis meses para  que se escuchen todas las opiniones en un examen profundo de la sociedad. Dicha opinión no es compartida por el coordinador de la bancada del PRI, el senador Emilio Gamboa Patrón, quien la calificó de “demeritar al presidencialismo y al senador, añadió, para que pasen, los ministros de la Corte requieren de dos terceras partes del Senado”.